Querido Emilio García Wehbi
Ayer fuimos al Teatro Cervantes a ver tu Tiestes y Atreo, asistí con gran emoción. Y bueno quedé con muchas impresiones, muchas.
Hoy se me ocurrió buscar alguna crítica para ver qué impresiones compartía con otra gente, y honestamente no encontré nada.
Me atrevo a pensar, sin ser categórica, que no hay mucha crítica teatral en Argentina.
Encontré por ejemplo, una reseña (que no es lo mismo que crítica), que cuenta todo el argumento de la obra, no sin antes agregar un par de adjetivos, como impecable, cautivante y chocante. Seré justa, está bien escrita, no abusa de los adjetivos calificativos, pero es una reseña, una síntesis argumental, y no es una crítica.
Acá les dejo el link para que hagan su propia opinión. Estas notas (aparte de la fama de los que están en el teatro, director, actores, etc.) son las que llenan las butacas de los teatros, grandes y pequeños, Off e institucionales. El teatro comercial va por otro lado, y obviamente recibe mucha más difusión.
El asunto es que no quiero empezar a hacer crítica teatral, pero tengo la necesidad imperiosa, de hablar de esto. Me encantaría conocer a Emilio G. W. y contarle mis impresiones- Por eso lanzo esta carta al mar de la web, a ver si le llega esta botella. Es una botella anónima, sí. Es porque no quiero recibir ninguna atención ni negativa ni positiva por esta actividad.
Por eso armé este blog, pensando en poder hacer una crítica que pasa, por algunos puntos técnicos, como por mi percepción emocional. Trataré de que sea lo más honesta y respetuosa en un formato epistolar, ya que nos encontramos en el mejor momento de los intergéneros, o del cruce de fronteras disciplinares.
Sobre Tiestes y Atreo.
Querido Emilio, te escribo esta carta, porque tengo la necesidad de decirte lo que me pasó ayer en tu obra, te vi en el teatro, estabas en el lobby, pero no nos conocemos, y no soy de las que se acercan a los directores, o actores, a saludarlos y felicitarlos, y si no me gusta menos me acercaría, claro. La propuesta es fantástica (sí también adjetivaré) creo que no está del todo redonda e impecable, va en caída libre en el segundo acto, y no tiene nada que ver con no ser complaciente con los espectadores, tiene que ver con que hay un cambio abrupto de tono y una muerte súbita del ritmo.
El primer acto llega a un clímax donde casi pone a bailar al público. Y yo venía encantada en toda esta primera parte, me emocioné casi hasta llegar a las lágrimas, y grité y vitoree en el rap. Estaba tan entusiasmada que podía pasar por alto, que falta una coreografía precisa, en la escena de los monstruos y si no es una coreografía, entonces una consigna de juego que la mantenga viva y real a esa escena, y que no quede como: "miren que bonitas botargas de monstruos hicimos, y teníamos dinero para hacer muchas"
Con 4 monstruos bastaba, un ajuste mínimo aquí y allá, en la corporalidad de los monstruos y de las niñas, y sobre todo un juego con todas sus letras, que no quede la escena como algo ilustrativo y ornamental. Pero todo eso lo dejaría pasar sino fuera porque después del rap, todo va en franca caída.
Alguien dirá:" es que el teatro de Wehbi, incomoda y no es complaciente". Y sí, es verdad, pero no es por eso, quizás es por lo opuesto. Abandonaste la acción y te enamoraste de tu texto, alguien me dijo: "es que falta dirección en la manera de decir el texto", y alguien más, dijo: "el tipo de texto es no sé, como que me aleja, no me atraviesa, blah, blah, blah..." y no estoy de acuerdo, creo que lo dicen perfecto y creo que el texto es hermoso. Creo que en lo que coincidimos todos es que es muy largo y para mi ese, es el único problema.
Estoy convencida de que no necesitan otra forma de decir los textos, es un teatro performático, y el texto o es muy poético o muy narrativo, o muy de tragedia clásica, y todo eso me parece perfecto, es muy simple, te sobra texto y en todo caso falta acción, no es la manera de decir, sino qué hacer mientras lo dicen.
No sé si en algún momento te planteaste cortar algo, tal vez no quisiste porque la belleza de las palabras te cautivó. Pero, ¿Diez monólogos juntos, y sin acción? ¡Por dios, no hay fan, ni posmo, que te lo aguante!! (Perdón el exabrupto) Y es que, no son necesarios. Desarrollaré el asunto de los monólogos en un párrafo adelante.
Hasta después de la cena de Tiestes y Atreo, venia pasando por alto no sólo la escena de los monstruos, que es buena pero flojita, sino también que el rap, por más bueno que sea es muy largo. Que la escenografía del primer acto es muy interesante, y la del segundo acto a pesar de ser muy grande es chata, y no suma nada, y al igual que las niñas actrices y la televisión, quedan subejecutadas, casi como ornato, y en el caso de la escenografía, más o menos, ni eso. Y que las luces podrían crear más ambientes en ese espacio despojado, pero eso es un detalle en el que no ahondaré, no es lo más importante.
Hasta la cena venía compenetrada con la tragedia. Pero ahí es dónde viene un monólogo (largo) y luego otro (igual de largo) y luego otro, y por supuesto sabes que viene otro, y todo se vuelve totalmente reiterativo, y predecible, y lo único que podía pensar, era por favor que ya se callen y termine esto, que incomodas las butacas.
Nunca vi tantos monólogos juntos, y lo peor no es eso, sino que son redundantes, y explicativos. Emilio, que pensabas, cuando los dejabas así de largos, y tus actrices tan buenas, los decían tan hermosamente.... ¿que eran perfectos? No veías, que todo está en la palabra, no hay propuesta de acción, ni de romper con la forma clásica del buen decir de un actor en escena, y sí, hay imágenes muy hermosas en los textos pero, ya son totalmente reiterativas, sin acción. Tal vez pensaste que tenías que explicarle al público... ¿No, nos estarás subestimando? quiero creer que no es así, que te engolosinaste con una escena de teatro clásico de ese que rechazas, que te enamoraste demasiado del texto y no quisiste sacrificar nada.
Yo te enchulo la dramaturgia y le sacamos 30 minutos por lo menos. Ojo, no me malinterpretes, podría estar viendo 24 horas un espectáculo, siempre y cuando esté vivo, te juro que tienes como 30 minutos muertos, que se corrigen con facilidad y queda, ahora sí impecable.
1. Qué Hermes no nos cuente lo que va a pasar, sólo haga las presentaciones, y aclare que es otra versión.
2. dejo los monólogos (tal vez los corto un poco, habría que revisar con detenimiento) de Tiestes y Atreo.
3. Corto a la mitad los monólogos de las concejeras. Y les doy dinamismo mechando frase y frase.
4. Limpio un poco la escena de la Cena. Muy poco detalles boludos, soy obsesiva con los detalles. Si no quieres no la tocamos. Igual funciona y es muy buena.
5. Corto los monólogos de Tiestes y Atreo ya el segundo es inaguantable!!! Dos frases bastan, ya entendimos que están arrepentidos y devastados.
6 Corto los monólogos de los hijos, y busco una manera distinta de decirlos, te diste cuenta, que todos, los diez los dicen sólo paradas, frente a público, y sin hacer, prácticamente nada? son demasiados para que sean así. El juego final con la ,asa, puede ser grandioso mientras dicen sus textos.
7. Monólogo final de Hermes. (Habría que revisar, con detenimiento si es muy reiterativo) Pero todo ok.
8. No el Cuento final. (tal vez ese espacio puede ser para el monólogo de arrepentimiento, más corto que ya quedamos ) o sea, corremos esa escena del micrófono más íntima, para antes.
Ese cuento final, no viene al caso... es una muerte accidental, nada que ver con el tema de la obra, así como "El Hombre feliz" atropella a un niño, podría atropellar a la madre, a un viejito o a un perro. No me mal entiendas, es muy lindo el cuento y lo cuentan hermoso, pero no viene al caso, y ya para entonces tienes la cabeza que ya no las quieres oír.
9. Después del monologo de Hermes, que es el colofón de la obra, va la banda y su entrañable música.
Oscuro final. Si ya te ovacionan así. Con estos arreglos que te propongo, se cae el teatro, a gritos y aplausos.
Ahora que si no quieres sacrificar el texto, ve pensando qué pueden hacer. Porque te juro que es una decepción, La obra se cae, se cae, y no hay quien la levante.
Tus colegas, no te habrán dicho nada, porque estando adentro es difícil tener perspectiva. Y los externos por ahí te admiran tanto, que justifican todo, o no se atreven a decirte lo que piensan, ya sabes el respeto al admirado.
Yo soy extranjera, y admiro tu trabajo, pero te veo con la distancia natural del que viene de fuera. Me oculto en el anonimato, porque cuando quise darle una devolución crítica a una chica que me invitó a ver algo, vi cómo me ponía la cara de orto. No creo que sea tu caso, pero tampoco pretendo dedicarme a la crítica profesionalmente, pero necesito sacarlo de mi sistema, y darle forma de texto.
Esto no creo que nadie lo lea, no creo que recibas esta epístola pero por las dudas, mejor así, soy la Duquesa de Job.
Si te conociera, y fuera prudente te lo diría, si quieres, te asisto la dirección, soy muy buena, con las ideas ajenas.
Te admiro y casi amo tu montaje, pero ahí me quedé, en el casi, al final casi lo odio, pero no, porque ya me gustaría ver más cosas así en la escena argentina, y a veces, no hay ni qué ver, aunque hay tanto.
Atte. La duquesa Job
Tiestes y Atreo |
Escrita y dirigida| Emilio García Wehbi
Intérpretes| Maricel Álvarez, Florencia Bergallo, Analía Couceyro, Carla Crespo, Érica D'Alessandro, Verónica Gerez, Cintia Hernández, Mercedes Queijeiro, Jazmín Salazar, Mía Savignano, Lola Seglin y Lucía Tomas / Coaching de niñas: Aymará Abramovich
Música y dirección musical| Marcelo Martínez
Coreografía| Celia Argüello Rena
Iluminación| Agnese Lozupone
Vestuario| Belén Parra
Escenografía| Julieta Potenze
Teatro| Nacional Cervantes / Funciones: de jueves a domingos, a las 20 / Duración: 120 minutos

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